Presidente de la Junta de Ecopetrol califica a medios como enemigos del Gobierno
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechaza los señalamientos de Carlos Suárez contra La Silla Vacía y su directora, Juanita León, así como a la revista Cambio, publicados este 5 de octubre. Suárez, presidente de la Junta Directiva de Ecopetrol y uno de los principales estrategas de la campaña del presidente Abelardo de la Espriella, calificó a La Silla y a Cambio como “portales activistas”, afirmando que se “disfrazan” de periodismo y aseguró que declararon su “enemistad” contra él y contra el Gobierno. En particular, sostuvo que La Silla Vacía actúa como un actor político y advirtió que “los actores políticos reciben respuesta política”.
Estas expresiones buscan desacreditar el trabajo periodístico de La Silla Vacía y la revista Cambio y presentar el escrutinio sobre quienes ejercen poder como una forma de confrontación política. La prensa no se convierte en adversaria del Gobierno por investigarlo, cuestionarlo o publicar reiteradamente información sobre sus funcionarios, asesores o personas cercanas.
Resulta especialmente preocupante que Suárez anuncie una “respuesta política” frente a un medio que investiga asuntos relacionados con su trayectoria, sus relaciones y su llegada a la Junta Directiva de Ecopetrol. Desde una posición de poder institucional, presentar a un medio como enemigo, actor político o estructura disfrazada de periodismo tiene una capacidad particular para deslegitimar su trabajo y alimentar escenarios de hostigamiento que debilitan las garantías del escrutinio e impiden a la ciudadanía acceder a información de interés público.
La Corte Constitucional ha advertido que las expresiones provenientes de personas que ejercen autoridad tienen una repercusión especial en el debate público y pueden profundizar escenarios de deslegitimación y hostigamiento contra periodistas. En la misma línea, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH ha señalado que los discursos estigmatizantes provenientes del poder aumentan la vulnerabilidad de periodistas y medios.
Este episodio hace parte de una secuencia que la FLIP viene documentando desde la campaña presidencial, pues desde enero hemos documentado 14 agresiones (dentro de las que se incluyen: acoso judicial, estigmatización y obstrucción al trabajo periodístico) por parte del presidente y personas de su entorno político e institucional. En junio advertimos sobre señalamientos de Abelardo De La Espriella y su campaña contra periodistas y medios a quienes presentaban como actores políticos o activistas. En julio documentamos una serie de ataques digitales ocurridos después de la publicación de información relacionada con el entonces presidente electo y su administración entrante.
Ya desde el Gobierno, en septiembre denunciamos las restricciones a la información derivadas de las directrices que contemplaban negar entrevistas y ruedas de prensa a medios que no fueran considerados “amigos”, seguidas de la Directiva Presidencial 01, que centralizó las vocerías oficiales y estableció mayores controles sobre la interlocución de funcionarios con la prensa. Ese mismo mes, la FLIP alertó sobre solicitudes de rectificación promovidas desde la antigua firma de abogados del Presidente que pretendían imponer a medios la forma de describir aspectos de su trayectoria.
Ahora, una persona que lidera la Junta Directiva de Ecopetrol presenta a La Silla Vacía como enemiga del Gobierno y anuncia una “respuesta política”. La secuencia es preocupante: primero se desacredita a periodistas como activistas, después se distingue entre medios amigos y no amigos y ahora se habla abiertamente de enemigos del Gobierno.
Por eso, este no es un asunto que concierna únicamente a la revista Cambio, La Silla Vacía o a su directora. Es un problema para todo el gremio periodístico. Cuando desde el poder se presenta a la prensa como enemiga, el mensaje de fondo es que investigar al Gobierno puede tener costos y desencadenar represalias desde quienes cuentan con capacidad institucional, económica y política para afectar el ejercicio periodístico. Normalizar esta lógica envía un mensaje al resto de periodistas y a la sociedad en general sobre las consecuencias que puede tener investigar, incomodar o cuestionar al poder.
La FLIP hace un llamado a Carlos Suárez para que se abstenga de estigmatizar a La Silla Vacía, a su directora o a cualquier periodista que investigue sus actuaciones. Asimismo, le solicita al presidente Abelardo De La Espriella y a su Gobierno que rechacen públicamente estos señalamientos y garanticen que ninguna entidad, funcionario o persona vinculada al ejercicio del poder público adopte represalias o tratos diferenciados contra medios por las investigaciones que publiquen.
La relación entre el Gobierno y la prensa no puede organizarse entre medios amigos y enemigos. Cuando desde el poder se convierte el escrutinio periodístico en enemistad política, se deterioran las garantías para toda la prensa y para toda la sociedad.
Invitamos a periodistas, medios de comunicación y equipos editoriales que hayan enfrentado señalamientos, restricciones de acceso, presiones, solicitudes de rectificación abusivas, hostigamientos o cualquier otra forma de represalia relacionada con su cubrimiento del Gobierno o de personas vinculadas a este, a ponerse en contacto con la FLIP. Queremos seguir documentando estos hechos y fortalecer una respuesta colectiva en defensa de las garantías para ejercer el periodismo en Colombia.
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