La FLIP rechaza los ataques del candidato Abelardo de la Espriella a la prensa
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechaza los ataques reiterados del candidato presidencial Abelardo de la Espriella contra periodistas y medios de comunicación, los cuales configuran una estrategia sostenida de estigmatización dirigida a desacreditar el ejercicio del periodismo crítico en el país.
El más reciente episodio corresponde a la difusión de videos manipulados con herramientas de inteligencia artificial en los que se acusa al periodista Daniel Coronell de liderar una supuesta campaña de mentiras para afectar su aspiración presidencial. En el contenido también se hace referencia a la columnista y abogada Ana Bejarano, a quien hace unas semanas le había solicitado rectificación por una de las columnas y anunciado posibles acciones judiciales. El uso de solicitudes de rectificación es una herramienta recurrente. El equipo jurídico del candidato también lo utilizó con Coronell por la columna “Las copias perdidas”, una solicitud que parece más orientada a generar presión que a corregir información inexacta.
Este encadenamiento de sucesos deja ver cómo el candidato ha pasado de utilizar mecanismos judiciales contra periodistas y medios a desplegar una estrategia comunicativa orientada a desacreditar públicamente a la prensa que lo cuestiona o investiga. En las declaraciones que De La Espriella dio en entrevistas concedidas a medios de alcance nacional como Noticias Caracol y Noticias RCN, señaló que “no se la dejará montar” de algunos periodistas, y desde su campaña han publicado comunicados en los que califican a medios como La Silla Vacía, Revista Cambio y al mismo periodista Daniel Coronell de ser “prensa del establecimiento que actúa como bodega para atacar a Abelardo De La Espriella”, hechos que evidencian una narrativa sistemática orientada a erosionar la credibilidad del periodismo.
A esto se suma la publicación de contenidos que evocan ejercicios de verificación y recursos visuales hechos con IA, asociados al periodismo, en los canales oficiales de su campaña. El uso de estos formatos como estrategia orientada a desacreditar a quienes ejercen una labor de veeduría ciudadana desde el periodismo desplaza la discusión sobre los hechos hacia la deslegitimación de quienes los investigan. El efecto puede inducir a error a las y los electores sobre la naturaleza del contenido, amplificar dinámicas de desinformación y erosionar la confianza en el periodismo como institución democrática.
La FLIP advierte que estas acciones no solo afectan individualmente a periodistas específicos, sino que constituyen una estrategia dirigida contra el ejercicio mismo del periodismo independiente. La estigmatización reiterada, las presiones judiciales, la difusión de contenidos manipulados y las restricciones impuestas a entrevistas —como la exigencia previa de cuestionarios o las agresiones verbales frente a preguntas no previstas— deterioran las condiciones para el ejercicio libre de la prensa y empobrecen el debate público. Cuando desde el liderazgo político se promueve la desconfianza generalizada hacia los medios de comunicación, se afecta la posibilidad de que la ciudadanía acceda a información confiable y se debilitan las bases del debate democrático.
La FLIP recuerda que la libertad de prensa no es una concesión de quienes aspiran al poder ni un obstáculo para las campañas políticas. Se trata de una garantía constitucional y de un componente esencial del sistema democrático que los propios candidatos están llamados a respetar y proteger. En reiteradas ocasiones, se han mencionado los estándares nacionales e internacionales, y vale la pena volver a apelar a ellos, porque como Fundación que defiende este derecho, no podemos dejar de señalar que quienes ejercen liderazgo político o buscan ocupar cargos públicos deben comprender que la crítica no es una afrenta personal, sino una condición inherente a sus aspiraciones.
En ese sentido, la FLIP hace un llamado directo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, así como a todos los actores políticos, para que se abstengan de promover narrativas que presentan al periodismo como un enemigo o un actor ilegítimo dentro del debate público. La confrontación de ideas es propia de la democracia; lo que resulta inadmisible es estigmatizar a periodistas, desacreditar sin sustento su trabajo —especialmente cuando es crítico— o ejercer presiones que busquen limitar su labor.
Colombia necesita un debate presidencial centrado en propuestas, sustentado en información verificable y abierto al cuestionamiento público. Sin prensa libre no hay deliberación informada, y sin deliberación informada la democracia pierde fuerza. Defender el periodismo es una condición esencial para garantizar el derecho de la ciudadanía a recibir información plural y confiable que le permita participar plenamente en la vida democrática.
Publicado en Pronunciamientos
Etiquetado como EstigmatizaciónElecciones presidencialesLibertad de prensa
