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Informe anual 2019

Al hablar de mujeres

El costo que pagan las periodistas que visibilizan las violencias de género.

En los últimos años varias periodistas y algunos medios de comunicación han dedicado un espacio relevante al cubrimiento de temas de género. La denuncia pública y los enfoques pedagógicos se han convertido en herramientas para visibilizar la violencia y la desigualdad contra las mujeres y la comunidad LGBT.

“Las noticias de violencia contra la mujer eran página interna en los diarios y hoy son portada”: Mariángela Urbina.

Jineth Bedoya, subeditora de El Tiempo y víctima de violencia sexual y tortura, ha liderado desde el periodismo la lucha contra la violencia sexual. En 2010, creó la campaña No es hora de callar, que busca que las mujeres supervivientes de violencia sexual y de género visibilicen su experiencia y denuncien sus agresiones ante la opinión pública. Otras iniciativas más recientes se han enfocado en promover contenido periodístico sobre estos temas. Para Mariángela Urbina, periodista de Las Igualadas, videocolumna de El Espectador, esta iniciativa trata de hacer contrapeso a “una deuda que el periodismo tradicional tiene con las mujeres”.

Sin embargo, saldar esta deuda acarrea un costo muy alto para las periodistas que denuncian estas violencias, pues frecuentemente se convierten en el blanco de agresiones e intentos de censura. Esta violencia, que busca disuadirlas del cubrimiento periodístico en el futuro, ataca en simultáneo a las periodistas, a la agenda periodística en pro de la equidad y a la libertad de expresión.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha dicho que las mujeres periodistas enfrentan un riesgo adicional en el ejercicio de su oficio, mayor vulnerabilidad frente a otras agresiones y dificultades para el acceso y posicionamiento en su rol periodístico. Durante el 2019, la FLIP evidenció con gran preocupación que esta problemática se agudiza cuando las periodistas eligen cubrir temas de desigualdad y violencia de género.

“Hay que tener responsabilidad, esto no se trata de sacar primicias. A la mujer que denuncia hay que acompañarla legal y psicológicamente”, Catalina Ruiz-Navarro.

LA ESTRATEGIA PARA ACALLAR LAS DENUNCIAS

En 2019, Catalina Ruiz-Navarro fue denunciada penalmente por el representante a la Cámara Andrés Villamizar, luego de que la periodista publicara dos columnas en las que se refería a las denuncias de reiterada violencia intrafamiliar hechas por Verónica Pinto en contra de Villamizar, su exesposo. Ruiz-Navarro señaló que los procesos judiciales y administrativos que se adelantan por el caso carecían de imparcialidad y estaban viciados por la cultura machista en la que la justicia se mueve. El proceso penal en contra de la periodista aún continúa.

Una estrategia similar fue utilizada por la youtuber Kika Nieto, quien interpuso una tutela contra la periodista Mariángela Urbina y El Espectador por la publicación de una videocolumna de Las Igualadas en la que se le criticaba por decir que “toleraba” la homosexualidad. La Corte Constitucional seleccionó el caso y en agosto de 2019 dictó el sentido de fallo dándole la razón a Las Igualadas. A pesar de que la Corte anunció que dictará una sentencia que siente una posición uniforme frente a casos similares, resulta inquietante que, habiendo pasado seis meses desde la publicación del sentido del fallo, aún no ha sido publicado el texto de la sentencia.

“La clave es la empatía. Empatizar con los hechos, las circunstancias y con las víctimas, eso nos lleva a tener una narrativa humana que informe, eduque y entretenga”: Mar Candela.

La violencia contra las periodistas de Las Igualadas se intensificó con las agresiones que recibieron a través de redes sociales luego de la publicación de la videocolumna ¿Cómo funciona la conspiración internacional de evangélicos contra las mujeres? Además, la iglesia cristiana Casa Sobre la Roca presionó en reiteradas ocasiones a Las Igualadas para que bajaran la videocolumna, llegando a pedirles una indemnización por haber utilizado en el video el logo de otra iglesia, error que fue corregido rápidamente. Urbina ha recibido amenazas de violencia sexual en sus redes sociales personales relacionadas con su trabajo en Las Igualadas.

Una situación similar ocurrió cuando Mar Candela, columnista y líder del movimiento feminismo artesanal, fue intimidada para que no publicara un artículo en el que exponía las denuncias por violencia intrafamiliar contra el excandidato a la alcaldía de Bogotá Hollman Morris. Posteriormente, en junio de 2019, Candela publicó el caso de la periodista Yahara Cañón, quien afirmó haber sido acosada sexualmente por su jefe, Nilson Almanza, presidente de la Asociación de Educadores de Cundinamarca. A raíz de esta denuncia Candela fue acosada judicialmente con tres tutelas, todas fueron falladas a su favor.

EL OBJETIVO ES EL SILENCIO

El acoso judicial es la estrategia más común a la hora de presionar e intimidar a las periodistas con el propósito de que eliminen o no publiquen contenidos. Por otra parte, las amenazas suelen estar relacionadas con violencias ejercidas de manera particular contra las mujeres, como la violación o el feminicidio. Ruiz-Navarro ha enfrentado de manera reiterativa amenazas que emplean términos como “violación correctiva” o feminicidio para “quitarle lo feminista”.

Según cifras del 2018 de Naciones Unidas, sólo el 13% de los feminicidios en Colombia tienen condenas, de los casos de violencia sexual sólo el 5% llega a juicio.

Varias periodistas coinciden en que este tipo de violencia tiene dos efectos directos: afectar la salud mental de las reporteras y desincentivar el cubrimiento de temas de género, en un contexto en el que estos trabajos son especialmente necesarios. Según las cifras del Proyecto de Monitoreo Global de Medios, en Colombia sólo el 6% de las noticias se refiere a temas de equidad.

A pesar de que durante el 2019 estas agresiones fueron reiterativas, los temas de género ganan cada vez más espacio en los medios gracias a las apuestas de diversas mujeres periodistas. Mar Candela expresó que su objetivo es evitar que se silencien las voces de quienes denuncian violencia de género. Para ella, es cuestión de empoderar a mujeres y personas con sexualidad e identidad sexual diversa y hacer que aquellas mujeres que suelen ser invisibilizadas y menospreciadas por la sociedad, “sean escuchadas a través de esta voz”.

En un contexto en donde impera la impunidad en los crímenes de género, el periodismo tiene una gran importancia al visibilizar la violencia y hacer más difícil para el agresor abusar de su condición de poder. En palabras de Ruiz-Navarro, “el periodismo tiene la capacidad de reivindicar y de ser, ojalá, una garantía de no repetición”. 

La FLIP destaca el liderazgo que han tenido las mujeres periodistas en el posicionamiento de los asuntos de género y resalta la importancia de ampliar esta agenda, de manera que se reconozca la desigualdad estructural que viven las mujeres y consolide una sociedad más equitativa. Debe haber una apuesta directa del Estado, los medios y la sociedad para hacer frente a estas violencias.

Mira el capítulo de Las Igualadas en el que hablamos de acoso laboral a periodistas: