Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

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La FLIP rechaza de manera categórica las presiones realizadas recientemente al medio de comunicación Publimetro. Al respecto consideramos inadmisible que funcionarios públicos y personas que ejercen influencia sobre las administraciones normalicen este tipo de acercamientos que van en detrimento del ejercicio de la libertad de prensa. Esto es especialmente recurrente en Barranquilla, Atlántico, que tiene una deficitaria oferta de medios y en donde, además, se ha generado una tóxica relación mediada por los recursos de publicidad oficial que ha destinado la Alcaldía en los últimos tres gobiernos. 

El 17 de febrero del 2021, el medio de comunicación Publimetro publicó el artículo “Empleados del Parque Cultural reclaman sus sueldos”. En dicho artículo se reportan incumplimientos en los pagos de salarios por parte de la Corporación Parque Cultural del Caribe en Barranquilla. Además, se exponen algunas irregularidades por parte de esta Corporación, dentro de las cuales se incluye la falta del aviso de suspensión de los honorarios de sus trabajadores ante el Ministerio de Trabajo. 

Antes de que el medio hiciera la publicación, Roberto Duarte —asesor externo de Comunicaciones de la Cámara de Comercio de Barranquilla— le envió un mensaje al director del medio de comunicación en el que le pedía que no publicara la historia. En el mensaje manifestaba que dicha publicación no iba a ser del agrado de la Alcaldía de Barranquilla. Según lo reportado a la FLIP, algunos fragmentos del mensaje de Duarte incluían estas expresiones: “Pedirte el favor de que nos des un compás de espera de dos o tres semanas (...) Me atrevo a pedirte ese favor sobre la base de que una publicación en cualquier sentido que se haga en los medios de comunicación en estos días sobre la crisis aún con el interés de ayudar en la búsqueda de una solución puede tener un efecto contrario y retrasar el proceso”. El mensaje termina de la siguiente manera: “Me atrevo a comprometerme, incluso, a darles la primicia de la definición del esquema mediante el cual se comenzarán a pagar los pasivos laborales”. 

Duarte, quien ha tenido vínculos cercanos con las distintas administraciones en la ciudad, le dijo a la FLIP que no actuó a nombre de la Alcaldía y que su acercamiento para retrasar la publicación estaba relacionado con su interés por el mantenimiento del Parque Cultural. 

Los hechos descritos dejan entrever un peligroso precedente sobre injerencias de terceros en la publicación de discursos de interés público. Este tipo de mensajes, en donde se presiona para que no se denuncie, implican una violación a la prohibición expresa de la censura en Colombia y a los estándares de la Corte Constitucional, quien ha referido de manera insistente que los discursos de interés público tienen una protección reforzada y cualquier restricción que se quiera imponer a ellos debe ser tomada con sospecha.  

De acuerdo a lo documentado por la FLIP, este tipo de presiones ejercidas por distintos funcionarios y actores con poder ocurren con frecuencia en la ciudad de Barranquilla. Sin embargo, el temor de los y las periodistas a perder recursos de publicidad oficial o que se les niegue el acceso a la información impide generalmente que estas denuncias se hagan públicas. 

Este tipo de injerencia se realiza a través de mensajes directos o incluso a través de extorsiones comprometiendo los recursos de la publicidad oficial. La FLIP documentó ampliamente el gasto de publicidad oficial por parte de la administración del exalcalde Alex Char, que fue superior a los 114 mil millones de pesos durante su segundo mandato. Actualmente, la Fundación está realizando el seguimiento correspondiente al gasto de la administración actual. 

La FLIP invita al alcalde de la ciudad, Jaime Pumarejo, a referirse públicamente a estos hechos y a que rechace cualquier injerencia sobre las líneas editoriales de los medios de comunicación que hacen veeduría pública en Barranquilla. Con ello la FLIP también invita a los y las periodistas que ejercen el oficio periodístico en la ciudad para que hagan públicas las denuncias sobre acercamientos similares con terceros particulares o funcionarios públicos. 

El buen clima para ejercer la libertad de prensa necesita del respaldo de las administraciones y funcionarios públicos y en todo caso implica una pluralidad de voces que alimenten la opinión pública y la misma democracia. 

Publicado en Pronunciamientos

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechaza las agresiones de las que fue víctima el periodista Jesús Blanquicet del diario El Heraldo de Barranquilla. La FLIP hace un fuerte llamado al presidente Duque para que rechace públicamente estas agresiones y, en nombre de su equipo de seguridad, emita unas disculpas públicas.

El 6 de noviembre de 2019, mientras el mandatario salía de un evento en el Malecón Puerta de Oro, el periodista abordó al presidente para preguntarle su posición sobre el bombardeo del Ejército ocurrido el pasado 29 de agosto en Caquetá, que habría dejado al menos ocho menores de edad muertos. El presidente respondió “¿De qué me hablas, viejo?”. A continuación, cuatro hombres del equipo de seguridad del Presidente y dos Policías abordaron al periodista. Según el reportero, uno de los guardias de seguridad le propinó un golpe cerca del riñón e intentó ponerlo de rodillas. Blanquicet se identificó en repetidas ocasiones como periodista del Heraldo.

El periodista también asegura que Karen Abudinen, Alta Consejera Presidencial para las Regiones, se acercó al notar la situación y le manifestó que si quería una entrevista con el Presidente ella se la conseguía pero que borrara el material. El periodista asegura que finalmente y ante la negativa de eliminar el material periodístico, la Alta Consejera le ofreció disculpas por lo sucedido.

El periodista Gustavo Gómez de Caracol Radio dio a conocer que el Presidente de la República le manifestó que no atendió al reportero porque no escuchó lo que le dijo y sus protocolos de seguridad en lugares públicos no le permiten detenerse ante alguien que no está identificado. Sin embargo, esto es contradictorio porque al ser abordado por el periodista, Duque estaba interactuando con otros ciudadanos y, además, Balnquicet sí portaba el carné del medio para el que trabaja. Valga recordar que de cualquier forma ningún tipo de acreditación es necesaria en Colombia para ejercer la libertad de prensa.

El periodista sufrió tres violaciones a su libertad de prensa: agresión física, obstrucción de su trabajo y solicitud de eliminación de material periodístico legítimamente recogido. La gravedad de estas agresiones se acrecienta por el hecho de provenir del equipo de la Presidencia de la República. Todos los funcionarios tienen un deber de tolerancia al escrutinio y las preguntas de los periodistas y demás ciudadanos, por el interés público que tienen sus acciones y decisiones. Sin embargo, este deber se acentúa cuando se trata del Presidente de la República quien, por ostentar el más alto cargo electivo del país, está sometido al mayor grado de escrutinio social (Corte IDH, Caso Fontevecchia y D’Amico vs. Argentina, sentencia del 29 de noviembre de 2011, pár. 6).

El mensaje que deja Presidencia con su actuar es contundente: a los periodistas que indagan sobre asuntos que resulten incómodos se les castiga con agresiones. Este mensaje no sólo llega al periodista agredido, también llega a los demás periodistas y medios de comunicación del país, quienes se pueden sentir disuadidos de hacer preguntas incómodas y a los funcionarios y ciudadanos, quienes pueden leer esto como una autorización para agredir a los periodistas.

En diálogo con la FLIP, el Alto Consejero Presidencial para las Comunicaciones, Álvaro García, aseguró que el mensaje del Presidente Duque es de total respeto hacia el trabajo de los periodistas y que están preparando una respuesta oficial.

En consecuencia, la Fundación para la Libertad de Prensa exige al presidente Duque que:

  • Rechace las agresiones contra el periodista y emita, en nombre de su equipo de seguridad, disculpas públicas.

  • Dado que los responsables de la agresión, obstrucción y solicitud de eliminación se encuentran plenamente identificados, impulse la investigación y sanción de los responsables de las agresiones.

  • Emita un mensaje público en apoyo al trabajo periodístico, rechazando todo tipo de agresiones, estableciendo las garantías necesarias para el cubrimiento periodístico de sus actividades.








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