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Martes, 26 March 2019 14:02

A un año del secuestro de Paúl, Javier y Efraín, llamamos a combatir la impunidad en los crímenes contra periodistas

A un año del secuestro de Paúl, Javier y Efraín, llamamos a combatir la impunidad en los crímenes contra periodistas Foto: @NosFaltan3

A un año del secuestro en la frontera colombo-ecuatoriana de Juan Javier Ortega Reyes, Paúl Giovanny Rivas Bravo y Kelly Efraín Segarra, del diario ecuatoriano El Comercio,Fundamedios y la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) hacen saber a la opinión pública que:

Destacamos los procedimientos para la recuperación e identificación de los cuerpos. También los avances en la investigación que a la fecha tienen acusadas a 3 personas, y a otras 4 con orden de captura.

También entendemos que ningún gobierno puede renunciar a la persecución de criminales como Walter Patricio Arizala, alias ‘Guacho’, y Luis Alberto Bermeo, alias ‘Pitufin’, responsables del secuestro y asesinato de los tres ciudadanos ecuatorianos. Reconocemos los esfuerzos de Colombia y Ecuador para cesar su actividad criminal haciendo uso de la fuerza legítima del Estado. Sin embargo, la muerte de alias ‘Guacho’ y de alias ‘Pitufin’ no es suficiente para evitar que en este caso haya impunidad.

Los gobiernos de Colombia y Ecuador no han dado explicaciones satisfactorias sobre lo sucedido en entre el 26 de marzo y el 13 de abril del 2018, las familias del equipo periodístico merecen saber con precisión cómo se desarrollaron los lamentables hechos.

El esclarecimiento de estos hechos es necesario para establecer la responsabilidad de los dos Estados en las fallas que se presentaron para garantizar los derechos básicos del equipo humano de El Comercio, tales como: la vida, la libre locomoción y la libertad de expresión.

Al mismo tiempo, como consecuencia de las medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el pasado 12 de abril del 2018, se creó el Equipo de Seguimiento Especial de la CIDH en cuyo mandato se encuentra el acompañamiento de las investigaciones que se realizan en las fiscalías de los dos países.

El trabajo del ESE ha tenido diversas dificultades para llevar adelante su tarea y finalmente se espera que se haga público su informe, que ahora mismo está ya en manos de los Estados.

Probablemente, los esfuerzos más consistentes para conocer la verdad de lo sucedido en la frontera entre finales de marzo y abril del año pasado, ha provenido del periodismo. El trabajo conjunto de equipos periodísticos a los dos lados de la frontera se convirtió en una gran labor de sistematización de información. Más tarde en el libro Rehenes, los periodistas ecuatorianos Arturo Torres y María Belén Arroyo revelaron que las autoridades de cada país no detuvieron las operaciones de “barrido” en ambos lados de la frontera, a pesar de que se había solicitado y ordenado la suspensión de actividades para no poner en riesgo a los 3 ciudadanos ecuatorianos y buscar una negociación que facilitara su liberación. Adjunto a este comunicado está la carta radicada el 13 de febrero que detalla las inconsistencias consignadas en el libro Rehenes.

De manera extemporánea, el ministerio de Defensa solo contestó las dudas de las familias hasta el pasado viernes 22 de marzo. Dicha respuesta es insuficiente y no es satisfactoria para las denuncias detalladas en el libro. También se adjunta a esta comunicación la respuesta del ministerio de Defensa.

A un año de la desaparición del equipo periodístico ecuatoriano en la frontera, las organizaciones que defendemos el ejercicio periodístico en Colombia manifestamos nuestro temor porque no se sepa la verdad completa en este caso, lo cual también significa impunidad y resta posibilidades para que situaciones como esta no se vuelvan a repetir.

Nariño, el principal  departamento fronterizo con Ecuador, es un lugar donde solo 6 de sus 64 municipios tienen una oferta suficiente de información. Los habitantes de la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador tienen derecho a estar informados de manera apropiada y eso solo lo puede garantizar el ejercicio del periodismo libre y seguro.

Agradecemos a la sociedad las manifestaciones de respaldo y cariño a lo largo de estos 12 meses. El periodismo está para servirle a los ciudadanos y, por tanto, este crimen fue un ataque a toda la sociedad. Pedimos a los colombianos y a los ecuatorianos que sigan acompañando a la prensa en los esfuerzos por saber la verdad completa sobre el crimen del que fueron víctimas Paúl, Efraín y Javier.

Fundamedios y la FLIP reiteran su voluntad de seguir acompañando a las víctimas y a las familias de los periodistas asesinados. Seguimos, también, comprometidos en apoyar los esfuerzos de diversos sectores de la sociedad por llegar a la verdad. Exigimos a los gobiernos y fiscalías que den pasos certeros y decididos para no dejar estos terribles asesinatos en la impunidad. Instamos a la comunidad internacional a seguir acompañando las investigaciones, también a acordar con los Estados y las sociedades en todo el continente mecanismos más efectivos para la protección efectiva del periodismo.

Debemos recordar en esta fecha, no solo a Paúl, Javier y Efraín, con ellos también traemos a la memoria a los 144 periodistas mexicanos asesinados en la última década, cinco únicamente en lo que va del año. Los periodistas asesinados en Honduras, Brasil, Estados Unidos y en muchas parte del mundo deben encontrar justicia.