Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

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Viernes, 15 April 2016 18:41

Álvaro Uribe Vélez ataca de nuevo a Daniel Coronell por Twitter

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechaza los continuos señalamientos y  acusaciones hechas por el senador del Centro Democrático contra el columnista de Semana.

En la última edición de la revista Semana, el periodista Daniel Coronell publicó su columna habitual con el título “La criminalización del que investiga”. El texto hacía referencia a la estigmatización de la que fue víctima el periodista Yohir Akerman por parte de Álvaro Uribe Vélez. También señaló en su columna otros hechos que relacionarían a Uribe y a su familia con narcotraficantes. Finalmente destacó que la forma en la que el Senador y Expresidente se defiende de las denuncias es incriminando al que investiga, una estrategia para desviar las acusaciones en su contra.

Luego de la publicación del artículo, el senador del Centro Democrático atacó de nuevo a Daniel Coronell asegurando que tenía vínculos con Pastor Perafán, narcotraficante extraditado. En uno de sus trinos también señaló al columnista de haber recibido millonarios contratos por parte de entidades estatales durante el gobierno de Juan Manuel Santos.   

No es la primera vez que Álvaro Uribe hace este señalamiento. Lo hace con regularidad cada vez que el periodista publica alguna crítica en su contra. Este tipo de señalamientos y sobre todo su recurrencia tiene al menos dos consecuencias en términos de libertad de expresión:

De una parte, implica poner al periodista bajo un riesgo infundado que puede desencadenar agresiones en su contra. Que un congresista señale a un periodista de tener vínculos con el narcotráfico es una afirmación muy grave si se hace desde la simple opinión y sin pruebas. Esto pone al comunicador en la posición de actor de la violencia del país sobre el cual podría justificarse una represión o un ataque por parte del Estado o de contrapartes violentas. 

Al respecto hay que aclarar que no es lo mismo cuando un funcionario público es quien lanza este tipo de afirmaciones, sobre todo cuando lo hace en contra de un periodista. La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión ha sido enfática en declarar que son los funcionarios públicos quienes tienen la obligación de adoptar un discurso público favorable que contribuya a prevenir la violencia contra periodistas. Ha dicho: “la obligación de garantizar los derechos de libertad de expresión y a la integridad personal requiere que los funcionarios públicos se abstengan de realizar declaraciones que expongan a periodistas y trabajadores de medios de comunicación a un mayor riesgo de actos de violencia”.

En segundo lugar, los señalamientos de Uribe se configuran como un mensaje amedrentador para otros medios y periodistas, creando un efecto inhibitorio para dar continuidad al tema que ha sido publicado para la discusión pública. En este sentido vale resaltar que esta estrategia recurrente del Senador de responder con acusaciones, en lugar de presentar su versión y opinión sobre los hechos, termina por debilitar la deliberación pública que se espera en una democracia y fractura las garantías para que los ciudadanos en Colombia puedan opinar e informar sobre el poder público.

La FLIP invita al senador Álvaro Uribe a expresar sus desacuerdos con la prensa de una manera que no afecte la labor de los periodistas que opinan e informan. Lo invita a que garantice la libertad de expresión y de información en todas sus actuaciones y declaraciones.

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Algunos antecedentes

No es la primera vez que Álvaro Uribe recurre a los ataques contra Daniel Coronell como respuesta pública a las críticas, denuncias y cuestionamientos que se le hacen en su condición de persona pública sometida a escrutinio social. La FLIP ha registrado las siguientes:

En 2002 Coronell contó en su columna que en 1984 un helicóptero de Alberto Uribe Sierra, padre de Álvaro Uribe, había sido encontrado en el laboratorio de Tranquilandia. En esa ocasión el actual senador del Centro Democrático acusó por primera vez al columnista de Semana de tener vínculos con los narcotraficantes Perafán y Villegas. 

El 2 de octubre de 2007, en una entrevista que le hizo Caracol Radio, el mandatario aseguró que el periodista Gonzalo Guillén "ha dedicado una carrera periodística a la infamia y a la mentira". Los señalamientos se hicieron luego del lanzamiento del libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, que motivaron a Uribe a decir que el periodista estaba detrás de este y otros libros en su contra.

El 9 de octubre de 2007, Daniel Coronell retomó un señalamiento que había hecho Uribe contra el periodista Gonzalo Guillén, con ocasión de la publicación del libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar”. Este hecho provocó una discusión entre el expresidente y el periodista en medios, donde Uribe calificó a Coronell de mentiroso y miserable. Horas después el columnista de la Revista Semana recibió un correo firmado por las Águilas Negras, en el cual anunciaban: “Quien ataca a nuestro presidente firma su sentencia de muerte”. 

En diciembre de 2010, Daniel Coronell publicó una columna en la que retomaba una investigación del Miami Herald en la que se hablaba de una relación entre los hijos de Álvaro Uribe y los hermanos Nule, cuestionados contratistas en el país. Tras la publicación, Uribe volvió a insistir en la relación del periodista con el narcotráfico y el lavado de dinero.

En octubre de 2014, Daniel Coronell habló en una de sus columnas sobre las conversaciones que mantuvieron miembros del gobierno de Uribe con alias “Pablo Catatumbo”. Según el columnista, personas cercanas a presidencia le ofrecieron al comandante guerrillero despejar 868 km para un posible acercamiento con el grupo armado. De inmediato el senador del Centro Democrático recurrió a los ataques contra el periodista, asegurando que recibía dinero del gobierno de Juan Manuel Santos para mentir sobre Uribe.