Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

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Este 2 de noviembre, Día Internacional para poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la FLIP hace un llamado al Estado colombiano para que garantice la justicia en los casos de agresiones a la prensa, especialmente en los asesinatos a periodistas.

El 2017 ha sido un año determinante en cuanto a lucha contra la impunidad en casos de agresiones a periodistas. Si bien se han dado algunos avances en casos emblemáticos como la condena a Jorge Noguera, exdirector del DAS, o la pena de 47 años impuesta al asesino de la periodista huilense Flor Alba Núñez, la impunidad en casos de asesinatos sigue siendo alarmante. De los 154 periodistas asesinados en los últimos 40 años, solamente en un caso se ha condenado a toda la cadena criminal y la inmensa mayoría se encuentra en la total impunidad.

El 8 de octubre la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo fue asesinada mientras ejercía labores periodísticas y de comunera en Puracé, Cauca. Ella ocupa el último renglón de los 154 periodistas asesinados por razones de su oficio desde hace 40 años. La investigación por el crimen Vásquez apenas comienza y se espera que, a diferencia de lo que ha ocurrido con la gran mayoría de casos, el proceso judicial avance y las autoridades sancionen a los responsables con celeridad. 

Las cifras de impunidad en casos de asesinatos a periodistas son dramáticas. De los 154 casos de homicidios a periodistas por su trabajo, 129 se mantienen en total impunidad. Únicamente en 22 casos ha habido algún tipo de condena contra autores materiales y sólo en 3 casos se han condenado a los autores intelectuales. El único caso en el que la justicia ha logrado condenar a toda la cadena criminal es el del subdirector del diario La Patria de Manizales, Orlando Sierra, asesinado en 2002. Además, de la totalidad de estos casos, hasta la fecha han prescrito 77, es decir la mitad.

Decisiones relevantes

El asesinato de Gerardo Bedoya, ocurrido el 20 de marzo de 1997, fue declarado crimen de lesa humanidad días antes de que operara la prescripción. Teniendo en cuenta que esta decisión implica que estos delitos no prescriben, la FLIP celebra esta decisión pero expresa su preocupación ya que no existen avances significativos en la investigación, a pesar de que han pasado 20 años desde que se cometió el crimen contra el periodista de El País de Cali. La Fundación hace un llamado a la Fiscalía y a la rama judicial a que no asuman esta declaratoria como un incentivo para dilatar los resultados de las investigaciones y de las sanciones.

Este año, además, se conmemoraron 30 años del asesinato del médico y periodista Héctor Abad Gómez. El homicidio ocurrió el 25 de agosto de 1987 en Medellín. Han pasado tres décadas y su caso continúa sin ser resuelto. Este homicidio continúa en la completa impunidad sin que las investigaciones demuestren avances relevantes en la identificación y posterior sanción a los responsables.

Otra decisión relevante en el escenario de la impunidad en crímenes contra la prensa es la condena de más de 47 años de cárcel a Juan Camilo Ortíz, alias “El Loco”, por su participación en el asesinato de la periodista huilense Flor Alba Núñez. La periodista fue asesinada el 9 de septiembre de 2015 en Pitalito. Núñez, a través de la emisora La Preferida Stereo y el Canal 6, hacía constantes denuncias acerca de la delincuencia común que operaba en el municipio y sus posibles relaciones con funcionarios públicos.

La Fundación reconoce esta condena como un avance en la búsqueda de justicia en este crimen y destaca, además, que el juez haya tenido en cuenta la calidad de periodista de la víctima en el momento de valorar los móviles del homicidio. Sin embargo, dentro del proceso judicial aún hace falta condenar a toda la cadena criminal, mediante el esclarecimiento de los autores intelectuales y del autor material restante que se encuentra libre.

En el caso de Jineth Bedoya Lima se llevaron a cabo los alegatos de conclusión en los que la Fiscalía solicitó la condena de Alejandro Cárdenas Orozco y Jesús Emiro Pereira. Sumado a esto, la Corte Suprema de Justicia confirmó la exclusión de Justicia y Paz de dos de los implicados en estos delitos. Sin embargo, las autoridades judiciales que intervienen en el proceso continúan sometiendo a la reportera a escenarios de revictimización en los que no se generan mayores aportes al proceso. El primero de marzo, la reportera fue llamada por decimosegunda vez para declarar como parte de la investigación por la tortura, el secuestro y la violación de las que fue víctima en mayo del 2000.

Otro avance en la búsqueda de justicia en los crímenes contra la prensa es la condena al exdirector del DAS, Jorge Noguera, por las interceptaciones, los hostigamientos y la tortura a líderes sociales y políticos, abogados y periodistas. La Corte Suprema de Justicia condenó a Noguera a una pena de 7 años, 10 meses y 15 días de prisión. La FLIP reconoce esta decisión como un avance, teniendo en cuenta que Noguera era el más alto funcionario del extinto DAS cuando ocurrieron los hostigamientos y las interceptaciones. Sin embargo, espera que las investigaciones continúen y se condene a todos los responsables de estos crímenes.

Una de las víctimas de la tortura impartida por el extinto órgano de seguridad es la periodista Claudia Julieta Duque. Este año se llevó a cabo el proceso de extradición a Enrique Ariza Rivas, uno de los responsables de las agresiones a la periodista. Además, continuó el proceso en contra del General Jorge Luis Ramírez Aragón, director del INPEC. Sumado a esto, el pasado 19 de octubre, los delitos de tortura y persecución de los que fue víctima Duque fueron declarados crímenes de lesa humanidad.

A pesar de estos avances en la lucha contra la impunidad, a la FLIP le preocupa la postura del Estado colombiano frente al caso del asesinato de Carvajal Vs. Colombia que se está llevando a cabo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Durante las audiencias realizadas en agosto, la defensa del Estado utilizó argumentos ofensivos contra las víctimas y manipuló información para no aceptar su responsabilidad. La representación del Estado culpó de su negligencia a la familia Carvajal por no entregar suficiente información acerca de los responsables. Además, negó las condiciones reales de la libertad de prensa en el país y afirmó -erróneamente- que estaba cumpliendo con su deber de prevenir la violencia contra la prensa.

Nelson Carvajal fue asesinado el 16 de abril de 1998 en Pitalito, Huila. El Estado colombiano falló en la prevención de la violencia contra la prensa, en la protección de Carvajal a pesar de conocer el riesgo inminente y en la posterior investigación y sanción a los responsables de este crimen atroz.

El 2017 ha sido un año determinante en la búsqueda de justicia en los casos de agresiones a la prensa. La FLIP reconoce los pequeños avances en los casos previamente mencionados. Sin embargo, la Fundación exige al Estado colombiano que, a través de las distintas instituciones, haga parte de la lucha contra la impunidad en los casos de agresiones a periodistas.

Este año volvió a ser asesinada una comunicadora durante su trabajo periodístico. El Estado debe garantizar la justicia en el caso de Efigenia Vásquez y de los otros 153 periodistas que han sido asesinados desde 1977. La FLIP solicita a la Fiscalía que sea diligente en las investigaciones de estos crímenes y a la rama judicial a que condene fuertemente a los responsables de la forma de censura más atroz: el asesinato a periodistas. 

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Efigenia Vásquez was deadly hurt while exercising her right to freedom of expression as a journalist in Purace, Cauca (southern Colombia). The Foundation for Press Freedom (FLIP) considers the hypothesis that Vasquez’ death was due to a “multiple charge projectile” shot by an agent of the riot police ESMAD.

On October 8, the 31 years old journalist was covering and taking part of a protest held by members from the Kokonuko indigenous group. The protest was intended to claim communal property over an area in power of businessman Diego Angulo, owner of the touristic complex “Aguas Tibias”.

At 4 PM, the Kokonuko group blocked the entrance to “Aguas Tibias” where ESMAD officers were placed. ESMAD officers confronted the demonstrators, causing their retreat to the higher mountains. 40 natives, including Vasquez, were hurt, affirmed to FLIP Governor Isneldo Avirama.

From 18 to 20 October, FLIP representatives went to the Kokonuko area in Purace, Cauca. FLIP held conversations with members of the indigenous group present at the time of the events as well as with persons with close relationship to the query being developed by the Prosecutor’s office and with Vasquez’ family. FLIP queried about the facts and about the general conditions for freedom of expression of the Kokonuko group.

Cauca is a silenced zone. A significant part of the territory does not have any media producing local information. Among its 42 municipalities, 24 have no media, 16 have some local information and just two of them, Popayán and Santander de Quilichao, have a minimum amount of variety. Among the 75 media existing in Cauca, only 22 have informative or news centered programs.

Renacer Kokonuko 90.7 FM operates in this context of silence. It is the only media existing in Purace and it is located in a small house inside the indigenous area. It only counts with the minimal equipment required to broadcast. It’s broadcast power is 250 kw, which only allows it to cover 10 round kilometers. For this reason, around 40% of Purace’s people are not being able to access the station’s signal. The majority of the nine persons working at the station are peasants dedicated to farming as their main activity. They work on their free time as volunteers at Renacer.

Part of the station’s content are related to self-government. In its 15 years of existence, Renacer has built up enough capacity to inform about confrontations with authorities. “The indigenous council demands us to be present in order to gather evidences of what is going on”, says Emildre Avirama, who works at Renacer. Regarding these subjects, the radio station provides orientation to Purace’s people on how to act. “When confrontations arise, our colleagues say to us ¡Tell everyone that the community is needed in the place! Says Avirama.

On 13 June, the community was preparing a protest in order to demand the government to award property over the “Aguas Tibias” area. However, according to ex gobernor Fabio Avirama, at 5 am ESMAD surrounded the radio station and attempted to come into it. Journalist Jesus Melengue was there. “They wanted to shut down communications: damage the equipment in order to prevent broadcasting”. Melengue alerted the other members of the community, who reached the area. “The attack against our communicators was prevented hanks to the community’s bravery”, said Avirama to FLIP.

On 12 july, during a new wave of confrontations, electricity went out in Renacer Kokonuko for several hours. The latter impeded the communicators to inform about the protest. According to the communicators, there is no doubt that this was executed by the Police. “It is not appropriate to them that we spread reality”, says Emildre Hol Avirama.

On July, FLIP attempted, without response, to contact ESMAD in order to obtain their version on the facts. Last week, FLIP went to the police office in Popayan to inquire about these facts. Until now, no officer has acceded to talk to FLIP.

Two days after Vasquez’ death, a community member, whose name is reserved, was taking care of the station when a van and a motorcycle came. The journalist was asked to tell the name of the people working at Renacer. She demanded the persons to identify themselves and to explain their motives. The persons only insisted in demanding the communicators’ names. Since the journalist gave no response and did not open the door, the persons left claiming that they would return. Until now, they did not come back.

Since being a teenager, Efigenia was interested in communication. For that reason, starting at 17, she was invited to take part in capacity building events regarding self-communication and journalism. With the passing of time, Efigenia got to make part of the communications team at the Regional Indigenous Council of Cauca (CRIC) and to participate in Renacer Kokonuko. She contributed to the “Amanecer Indigena” and to the “minga” shows, dedicated to cultural subjects.

Efigenia took part of workshops held by the Deutsche Welle as well as in self-communication seminars in other parts of the country. She also was present in different international scenarios with indigenous journalists in Latin America.

Efigenia, when not cultivating strawberries, contributed to the radio station. However, since two years ago, she reduced her participation in Renacer. Her mother Ilda Astudillo says that Efigenia was in charge of her three sons since she got separated from her couple. Therefore, assisting to the radio station was hard.

The authorities still recognized Efigenia as a communicator and member of Renacer. According to Emildre Avirama, “her role in the radio station cannot be unrecognized”. Sitting in a plastic chair in her daughter’s house, Ilda Astudillo tells FLIP that “Efigenia was thinking on coming back to the radio station… but it wasn’t possible”.

On that Eighth of october Efigenia Vasquez went to the mobilization with her fellow community members in order to demand the communal property over the area belonging to Angulo. Emildre Avirama claims that Indigenous council ordered to cover the mobilization and its developments. Vasquez had the duty to contribute in documenting the facts: “she had the same task as us: to record” says Avirama.

FLIP had video confirmation that, around 4 pm and after the demonstrations started, ESMAD left “Aguas Tibias” and faced the community in an area inside indigenous territory.

Edward Avirama, coordinator of the Kokonuko indigenous guard, the demonstrators ran away in fear of the guns being used by ESMAD: “The community was throwing rocks from above the mountain and gunshots were heard”. Avirama tells that the situation escalated because the gunshots could come from firearms being used against the community.

Minutes after the gunshots were heard, Efigenia Vasquez fell to the ground: “that was the moment in which I asked for help to my colleague and we saw that she was badly hurt”, says Avirama. The guard members requested an ambulance to transfer the communicator to a medical center, but the vehicle never arrived. According to Avirama, the driver said that he was not allowed to enter the zone.

The emergency forced the community to look for a vehicle to transfer Vasquez to a health center. However, community members claim that the officers intimidated the driver: “ESMAD was located in part of the road and pointed the gun to discourage him from picking her”, says a native present the day of the facts.

A few hours after the confrontation, Efigenia Vasquez died while receiving treatment at San José de Popayán’s Hospital. According to forensics, her death was caused by the multiple wounds caused by the projectiles in her chest. Efigenia could have died due to pellets fired from a fire gun, such as a shotgun or to an shrapnel artifact’s explosion.

Two days after, Police Major General William Salamanca declared to Popayan media that the wounds received by Vásquez were not caused by ESMAD. “Pellet, artifacts and guns of this kind (unconventional) are not used by the Police”, said the Major General. “In my opinion, the indigenous are the ones to blame, those who came with her faces covered and using unconventional firearms are the ones who could have caused the journalist’s disease”, he concluded.

On 25 October, FLIP received a communication from the Colonel Pompy Arubal Pinzon Commander of Popayan´s Police. The communication reaffirmed the declarations given by General Salamanca and added that “The mentioned lady (Vásquez) was not undertaking communicative duties (...) au contraire, she had an active role in the different indigenous demonstrations”.

This version is not accepted by the indigenous authorities. “They have attacked us with ´recalzadas´”, says Edward Avirama referring to the multiple charge ammunition allegedly used by ESMAD. “The government can claim that they are just using gases, but we can affirm that they are making recalzadas”, says Avirama.

FLIP confirmed through sources close to the general prosecutor’s enquiry that there are three hypothesis for the case. First, Efigenia could have died due to a shrapnel explosive launched by either one of the parts in conflict. Second, Efigenia could have died due to a projectile coming from ESMAD. The third hypothesis points to Efigenia dying due to “friendly fire” when demonstrators unintentionally triggered an explosive and causing the deadly wounds.

FLIP had access to a one minute 20 video from the events. This material, part of the prosecutor’s enquiry, shows a general view of the confrontation until an explosion occurs. Afterwards, the camera focuses on a ESMAD member that points and shoots his grenade launcher towards an indigenous group. Efigenia was among those persons. The camera shows a person, apparently Efigenia, who is then aided by other natives.

The forensics report states that the anatomic trajectory of the wounds comes from the front to the back. This would help to conclude that the impact came from in front of her and that the projectile never came out of her body. Moreover, when Efigenia fell wounded, the Police was at approximately 56 meters from the natives. The autopsy showed that Efigenia’s wounds had no traces of gunpowder. This would show that there was more than one and a half meter of distance between the gun and the journalist’s body.

10 september 2015, when Flor Alba Nuñez was killed by gunmen in Pitalito Huila, was the last time in which a journalist was killed by reasons related to their journalistic work.

FLIP condemns the murder of Efigenia Vásquez while doing journalistic duties during the confrontations of October 8. This crime is also an attack against the Kokonuko’s freedom of expression and information.

FLIP encourages the General Prosecutor’s office to make a diligent enquiry to determine who caused Efigenia’s dead. Moreover, FLIP encourages that same office to determine if Efigenia’s killer acted following orders. FLIP also invites the Police and the indigenous authorities in Cauca to publicly condemn the use of nonconventional weapons by their members.

FLIP demands the Procurator to, based on FLIP statistics, establish monitoring measures and criteria based on attacks by ESMAD against the press. Such a duty should be done to seek an improvement of ESMAD use of force according to international standards.

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Background

ESMAD has been a repeated aggressor of the press, especially during public demonstrations. Throughout the year, FLIP has registered six cases in which ESMAD agents attacks and stigmatizes journalists. On August, during a mining strike in Northeast Antioquia, officers accused a journalist of revolting. Moreover, the officers attempted to take the journalist’s camera (http://bit.ly/2h6Gxxd). On 15 August, Alexei Castaño of Caracol Radio and Red+ Noticias was attacked with tear gas by members of ESMAD during protests at Doña Juana´s landfill (http://bit.ly/2zAVMVG). On mid-july, during confrontations between peasants and public forzes in Meta, Heliana Montoya from Red de Medios Alternativos – Agencia Colombiana de Prensa Popular (REMA-Acpp) was attacked and detained by riot police (http://bit.ly/2h7pE5v). On May,  Pedro Garcia of El Turbión was seriously injured due to a bullet impact during Nasa indigenous group demonstrations in Cauca (http://bit.ly/2yP4p22).

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Efigenia Vásquez fue herida mortalmente mientras ejercía su derecho a la libertad de expresión como periodista en el municipio de Puracé, Cauca. La Fundación para la Libertad de Prensa maneja la hipótesis que la comunicadora pudo haber muerto a causa de un “proyectil de carga múltiple” accionado por un agente del ESMAD.

Efigenia, de 31 años, se encontraba cubriendo y participando en una protesta en la que comuneros del pueblo indígena Kokonuko reclamaban la propiedad colectiva de un predio que está en poder de un actor privado, Diego Angulo, quien administra “Aguas Tibias”, un negocio turístico de termales ubicado al interior de las tierras en disputa.

Ese día hacia las 4 de la tarde la comunidad bloqueó la entrada de “aguas tibias” en donde se encontraba el ESMAD. Este reaccionó enfrentando a los manifestantes haciendo que se replegaran hacia la parte alta de la montaña, en territorio del resguardo. En ese operativo resultaron heridos 40 indígenas, según dijo a la FLIP Isneldo Avirama, gobernador del resguardo. Ahí también cayó herida Efigenia Vásquez.

Una misión de la FLIP viajó del 18 al 20 de octubre al resguardo Kokonuko en Puracé, Cauca. La Fundación habló con integrantes de la guardia indígena presentes ese día en la protesta, con personas cercanas a la investigación que cursa en la Fiscalía y con familiares de la comunicadora para reconstruir los hechos del 8 de octubre. Así mismo, la FLIP indagó acerca de la situación de libertad de expresión del pueblo Kokonuko.

El Cauca es un departamento en silencio. La mayor parte de su territorio no cuenta con medios de comunicación que produzcan información local. De sus 42 municipios, 24 no tienen medios, 16 tienen algo de información local y sólo dos tienen un mínimo de variedad de medios de comunicación: Popayán y Santander de Quilichao.  De los 75 medios de comunicación que tiene el Cauca, sólo 22 tienen informativos o noticieros.

En este contexto opera la emisora Renacer Kokonuko 90.7 FM, el único medio de comunicación del municipio de Puracé. Su sede es una pequeña casa campesina ubicada al interior del resguardo y cuenta con los equipos mínimos para emitir su señal. Su potencia de 250 kw que sólo dan para cubrir unos 10 kilómetros a la redonda. Por esta razón, alrededor del 40 % de los habitantes del municipio no pueden acceder a su señal desde sus casas. La mayor parte de las 9 personas que están en la emisora son campesinos que trabajan la tierra sembrando frijol, maíz y papa como su actividad principal; y en sus ratos libres colaboran de manera voluntaria en Renacer.

En parte de los contenidos de la emisora los comunicadores indígenas informan a la comunidad sobre temas de gobierno propio. En sus 15 años de existencia, Renacer ha consolidado una capacidad para informar en tiempo real a los comuneros acerca del estado de las confrontaciones con la Policía o el Ejército. “El cabildo nos pide que estemos presentes para recoger las evidencias de lo que pasa”, dice Emildre Avirama, comunicadora de la emisora. En esos casos la emisora orienta a los comuneros sobre cómo actuar. “Cuando hay confrontaciones los compañeros nos dicen ‘¡Informen que se necesita que la comunidad haga presencia ya en tal parte!’,” dice Avirama.

El 13 de junio de este año, los comuneros se preparaban para adelantar una protesta para exigir al gobierno nacional la entrega del predio “Aguas Tibias”. Sin embargo, según cuenta Fabio Avirama, ex gobernador del resguardo, ese día antes de las 5 de la mañana un grupo del ESMAD rodeó la emisora e intentó ingresar a las instalaciones. En el lugar se encontraba el periodista Jesús Melenge. “Lo que querían era cortar la comunicación: dañar los equipos para impedir que la emisora saliera al aire”. Sin embargo, Melenge alcanzó a alertar a otros comuneros que llegaron al lugar. “La valentía de la comunidad impidió que golpearan a nuestros comunicadores,” dijo Avirama a la FLIP.   

El 12 de julio, un mes después, durante una nueva jornada de enfrentamientos entre la guardia indígena y el ESMAD, se fue la luz en la emisora Renacer Kokonuko durante varias horas, esto impidió a los comunicadores informar qué estaba pasando con la protesta. Para los comunicadores indígenas no cabe duda que esto fue obra de la Policía. “A ellos no les conviene que uno divulgue la realidad,” dice desde la cabina de Renacer, Emildre Hol Avirama.

En julio la FLIP intentó contactar telefónicamente al ESMAD para preguntar su versión de los hechos y no obtuvo respuesta. La semana pasada, la FLIP fue hasta el comando de Policía de Popayán para indagar sobre estos hechos. Hasta el momento, ningún funcionario ha accedido a hablar con la Fundación.

Dos días después de la muerte de Efigenia Vásquez, una comunera indígena -cuyo nombre se reserva la FLIP- se encontraba cuidando la emisora cuando una camioneta de vidrios oscuros y una moto llegaron a la entrada. Le preguntaron cuáles eran los nombres de las personas que trabajaban en Renacer. Ella respondió preguntando a los desconocidos quiénes eran y qué necesitaban. Los extraños dijeron que solamente necesitaban los nombres de los comunicadores de la emisora. Al no obtener respuesta inmediata y al no abrir la reja de la emisora para permitirles la entrada, los desconocidos dijeron que regresarían pronto.  Hasta el momento no lo han hecho.

Desde que era una adolescente, Efigenia se interesó por la comunicación.  Por este motivo, a sus 17 años los comunicadores del resguardo comenzaron a invitarla a espacios de capacitación en comunicación propia y periodismo. Con el tiempo, Efigenia pasó a integrar el equipo de comunicaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y a participar en la emisora Renacer Kokonuco, en donde contribuyó al informativo “amanecer indígena”, así como al programa “minga”, que trata de temas culturales de la comunidad.

Efigenia participó en talleres de formación periodística impartidos por el sistema de radiodifusión pública alemana “Deutsche Welle” que apoya al CRIC, así como en seminarios de comunicación propia con integrantes de pueblos indígenas de otras partes del país y en escenarios internacionales con periodistas indígenas de otras partes de Latinoamérica.

Efigenia alternaba el trabajo en un cultivo de fresa con sus aportes a la emisora. Sin embargo, desde hacía dos años se había alejado parcialmente de Renacer. Su madre, Ilda Astudillo dice que al separarse de su pareja, Efigenia “quedó al cuidado de sus tres hijos y le quedaba difícil” asistir con regularidad a la emisora.

A pesar de esto, las autoridades del cabildo continuaban reconociendo a Efigenia como comunicadora y como miembro de Renacer. En palabras de Emildre Avirama: “su papel acá en la emisora no se desconoce”. Sentada en una silla Rimax en la sala de la casa en que habitaba su hija, Ilda Astudillo dice a la FLIP: “Efigenia estaba pensando volver de lleno a la emisora pero pues…. no se pudo”.

Ese ocho de octubre Efigenia Vásquez asistió a la movilización junto a los demás comuneros para exigir la propiedad colectiva del predio que actualmente le pertenece a Angulo. Emildre Avirama asegura que durante las movilizaciones la orden del cabildo es que los miembros de la emisora se organicen para tener una cobertura informativa de lo que vaya sucediendo. Durante la manifestación Vásquez debía contribuir a la documentación de los hechos: “Ella tenía la misma misión de nosotros: estar grabando”, recuerda Avirama.

Después de iniciada la protesta hacia las 4 de la tarde, la FLIP pudo constatar -por medio de videos grabados ese día- que los miembros del ESMAD abandonaron el predio “Aguas Tibias” y se enfrentaron a la comunidad en un territorio que hace parte del resguardo.

Según Edward Avirama, coordinador de la guardia indígena Kokonuko, los manifestantes se dispersaron por temor a las armas que estaba accionando el ESMAD: “La comunidad estaba tirando piedra desde la parte alta (de la montaña) y se escucharon disparos”. Avirama cuenta que en ese momento la situación se agravó, debido a que podía tratarse de armas de fuego que estarían siendo usadas en contra de la comunidad.

Minutos después de que se escucharan los disparos, Efigenia Vásquez cayó herida al suelo: “Ahí fue donde yo pedí ayuda para la compañera y entonces ya fue donde miramos que sí fue herida de gravedad”, asegura Avirama. De inmediato los miembros de la guardia solicitaron el ingreso de una ambulancia para trasladar a la comunicadora a un centro médico, pero el vehículo nunca llegó debido a que, según Avirama, el conductor afirmó que no tenía permitido el ingreso a ese lugar.

La situación de emergencia obligó a que la comunidad buscara un vehículo particular para trasladar a Vásquez a un centro de salud. Sin embargo, miembros de la comunidad denuncian que los uniformados intimidaron al conductor: “los del ESMAD se encontraban en parte de la carretera e incluso encañonaron al señor para que no la recogiera”, asegura un indígena que estuvo ese día en el lugar de los hechos.

Horas después, cuando Efigenia Vásquez estaba recibiendo atención en el Hospital San José de Popayán, falleció a causa de las heridas producidas por proyectiles de “carga múltiple” que la hirieron en el pecho, según el dictamen de Medicina Legal. Esto significa que Efigenia pudo haber muerto a causa de perdigones disparados desde un arma de fuego -por ejemplo: una escopeta-, o a causa del estallido de un artefacto explosivo cargado con pedazos de metralla; esto es, clavos, tornillos, pedazos de metal, balines….etc.

Dos días después, el Mayor General de la Policía, William Salamanca, declaró a medios de comunicación Payaneses que las heridas por las que fallece Vásquez no pudieron haber sido causadas por integrantes del ESMAD. “Perdigones, artefactos y armamento de este tipo (no convencional) no utiliza la Policía Nacional,” dijo. “En mi opinión, los responsables son los mismos indígenas, aquellos que con el rostro cubierto y utilizando armas de fuego no convencionales pudieron haber causado la muerte de la periodista”, concluyó.

El 25 de octubre la FLIP recibió una comunicación firmada por el comandante de Policía de Popayán, Coronel Pompy Arubal Pinzón, en la que se reitera lo expresado por el General Salamanca y agrega que: “La señora en mención (refiriéndose a Vásquez) no se encontraba realizando labores como comunicadora social (...) por el contrario estaba participando activamente en las diferentes protestas indígenas”.

Pero las autoridades del resguardo rechazan esta versión. “Acá nos han atacado con recalzadas”, dice Edward Avirama refiriéndose a proyectiles de carga múltiple que integrantes del ESMAD estarían disparando ilegalmente desde los lanzagranadas que usa habitualmente la Policía. “El gobierno puede decir ‘esos son simples gases’ pero nosotros podemos dar fé que ellos están recalzando,” agrega Avirama.  

La FLIP pudo constatar, a través de personas cercanas a la investigación que en este momento cursa en la Fiscalía, que los investigadores del caso están manejando tres hipótesis. La primera es que Efigenia muere a causa de un explosivo cargado por metralla lanzado por alguna de las dos partes. La segunda apunta a que fue herida por un proyectil disparado por un integrante del ESMAD. Y  la tercera indica que Efigenia murió por una situación de “fuego amigo”, en la que manifestantes accidentalmente accionaron un explosivo que la hirió mortalmente.  

La FLIP tuvo acceso a un video captado en el lugar de los enfrentamientos, que dura un minuto y 20 segundos, y que es parte del acervo probatorio de la Fiscalía. El video captura un plano general del enfrentamiento hasta que se escucha una fuerte explosión. Acto seguido la cámara enfoca a un miembro del ESMAD apuntando y disparando su lanzagranadas hacia un grupo de indígenas entre quienes se encontraba Efigenia. Con posterioridad, la cámara enfoca a una persona tendida en el suelo, -en principio, Efigenia-, a quien acuden a socorrer otros indígenas.

El reporte de medicina legal señala que “la trayectoria anatómica de las heridas de proyectil de arma de fuego es anterior-posterior”. De esta manera, es posible asegurar que Efigenia recibió el impacto de frente y que el proyectil no salió de su cuerpo.   

Así mismo, de acuerdo con fuentes cercanas a la investigación, al caer herida Efigenia, la Policía se encontraba a una distancia aproximada de 56 metros de los indígenas. En la necropsia se determinó que las heridas de Efigenia no tenían residuos de pólvora, lo que señala que había más de un metro y medio de distancia entre la boca del arma y el cuerpo de la periodista.

Desde el 10 de septiembre del año 2015, cuando la periodista Flor Alba Nuñez fue baleada por sicarios en Pitalito, Huila, no se presentaba un asesinato a periodistas por razones de oficio en Colombia.

La FLIP condena el asesinato de Efigenia Vásquez en funciones periodísticas durante los enfrentamientos del 8 de octubre. Este crimen atenta también contra el derecho a la libre expresión y a la información del pueblo indígena Kokonuko.

La Fundación hace un llamado especial a la Fiscalía General de la Nación para que avance con diligencia en las actividades investigativas para determinar quién accionó el proyectil de carga múltiple que acabó con la vida de Efigenia y establezca si esa persona actuó siguiendo órdenes de alguien más. También invita a la Policía Nacional de Colombia y a las autoridades indígenas del Cauca para que condenen públicamente el uso de armas no convencionales al interior de sus filas.  

La FLIP solicita especialmente a la Procuraduría General de la Nación que con base en las agresiones a periodistas documentadas por la FLIP, tome medidas para establecer criterios de monitoreo y verificación al ESMAD, para que su uso de la fuerza sea acorde al Derecho Internacional de los Derechos Humanos y a los estándares internacionales sobre el tratamiento de manifestaciones públicas.

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Antecedentes de agresiones del ESMAD

El Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) ha sido un constante agresor, especialmente en el contexto de las manifestaciones sociales. En lo que va corrido del año, la FLIP ha registrado seis casos en los que agentes del ESMAD agreden y estigmatizan a periodistas. En agosto, durante el paro minero en el Nordeste Antioqueño, uniformados tildaron de revoltoso y hostigador a un reportero, además intentaron quitarle la cámara (http://bit.ly/2h6Gxxd). El 15 del mismo mes, Alexei Castaño, periodista de Caracol Radio y Red+Noticias, fue atacado con gases por agentes del Escuadrón durante protestas por el relleno Doña Juana en Bogotá (http://bit.ly/2zAVMVG). A mediados de julio, en medio de confrontaciones entre campesinos y Fuerza Pública por la erradicación forzada en Meta, la periodista de la Red de Medios Alternativos – Agencia Colombiana de Prensa Popular (REMA-Acpp), Heliana Montoya, resultó herida por balas de goma y gases disparados por miembros del ESMAD (http://bit.ly/2iAiWZm). El primero de julio, la periodista de Colombia Informa, María Montiel fue agredida y detenida ilegalmente por agentes antimotines (http://bit.ly/2h7pE5v). En mayo, Pedro García, colaborador de El Turbión, resultó gravemente herido por un impacto de bala durante protestas de indígenas Nasa en Cauca (http://bit.ly/2yP4p22).

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