Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

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El cubrimiento de la Minga Indígena ha dejado en lo corrido del año diez ataques contra la prensa en el departamento del Cauca. De ellas, cuatro agresiones provinieron de desconocidos y tres de la fuerza pública.

Las primeras agresiones se dieron en marzo. Dos periodistas fueron víctimas de obstrucción, agresión y retención arbitraria por parte de miembros del Esmad en Cajibío y otros tantos sufrieron obstrucciones e intimidaciones por parte de encapuchados mientras se dirigían a cubrir una rueda de prensa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

La FLIP se pronunció en ambos casos y exigió garantías para la prensa por parte de las autoridades de ese departamento. Sin embargo, el miércoles 3 de abril se presentó una nueva violación a la libertad de prensa. Los periodistas Juan David Rodríguez de Colombia Informa y Richard Calpa de Radio 1040 fueron agredidos por los manifestantes que se encontraban frente a la sede del CRIC en la ciudad de Popayán, protestando por los bloqueos que se han presentando a raíz de la Minga llevada a cabo en el suroccidente del país. Además, ambos reporteros fueron víctimas de una obstrucción al trabajo periodístico por parte de agentes del Esmad.  

Rodríguez, quien estaba identificado con el chaleco del medio, asegura que miembros del Esmad lo señalaron de guerrillero, lo que provocó que los manifestantes lo insultaran, agredieran con piedras e intentaran quitarle la cámara, frente a la mirada indiferente del Esmad. Este tipo de señalamientos hacia la prensa, provenientes de funcionarios públicos, pueden, como sucedió en este caso, exponer a un mayor riesgo a lo periodistas de ser víctimas de conductas violentas en su contra.

Sobre esto, la La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  en su informe anual de 2010, señaló que “una medida de protección simple pero sumamente eficaz consiste en que las más altas autoridades del Estado reconozcan de manera constante, clara, pública y firme la legitimidad y el valor de la labor periodística”.

Richard Calpa, también fue agredido con puños y patadas por los manifestantes, quienes, además, intentaron quitarle los equipos de grabación. Esto, después de que un miembro de la Policía cuestionara la veracidad de los logos del medio así como la labor del periodista.

En 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos sostuvo que “el ejercicio efectivo de la libertad de expresión implica la existencia de condiciones y prácticas sociales que lo favorezcan. Es posible que esa libertad se vea ilegítimamente restringida por actos normativos o administrativos del Estado o por condiciones de facto que coloquen, directa o indirectamente, en situación de riesgo o mayor vulnerabilidad a quienes la ejerzan o intenten ejercerla, por actos u omisiones de agentes estatales o de particulares”.

La FLIP expresa su preocupación por estos hechos y hace un llamado a la Policía Nacional y demás autoridades para que garanticen el cubrimiento periodístico de todo tipo de manifestaciones sociales. Es sumamente importante la labor de la prensa en este tipo de escenarios para que la ciudadanía reciba un flujo de información plural que le permita entender y participar en la discusión de estos temas de alto interés público.

Adicionalmente, la Fundación hace un llamado a todos los manifestantes para que no se conviertan en agresores a la prensa. Todo acto de violencia es inadmisible independientemente de quien provenga y altera las condiciones para una deliberación pública libre y abierta.

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La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) expresa su preocupación por la obstrucción e intimidación de la que fueron víctimas en el departamento del Cauca varios periodistas de medios locales y nacionales por parte de encapuchados mientras se dirigían a cubrir una rueda de prensa del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC).

Dos de los periodistas manifestaron que al llegar al sector de La Agustina, jurisdicción de Santander de Quilichao, encapuchados no los dejaron avanzar y amenazaron con quemar los vehículos en los que se movilizaban si no se retiraban del lugar. En esta misma zona, el el 19 de marzo, fue asesinado un patrullero de la Policía Nacional en circunstancias que aún no han sido esclarecidas.

Los periodistas aseguran que cuando fueron interceptados, informaron a los encapuchados que tenía autorización del CRIC para ingresar a la rueda de prensa. Sin embargo, tras las intimidaciones, los reporteros decidieron retirarse del lugar. Otros periodistas manifiestan que colegas y habitantes de la zona les informaron sobre los bloqueos y las presencia de encapuchados por lo que se abstuvieron de seguir avanzando.

Durante el 2018 y en lo que va del 2019 la Fundación ha registrado 18  ataques a la prensa durante el cubrimiento de manifestaciones. Al respecto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha dicho que “los ataques contra periodistas que cubren estas situaciones violan tanto el aspecto individual de la libertad de expresión —pues se les impide ejercer su derecho a buscar y difundir información, y se genera un efecto de amedrentamiento—, como su aspecto colectivo —pues se priva a la sociedad del derecho a conocer la información que los periodistas obtienen—”.

En comunicación con la Policía del Cauca, la institución dio a conocer que los canales para denunciar este tipo de hechos están abiertos. La Fundación invita a los periodistas para que informen a las autoridades este tipo de situaciones y exhorta a estas instituciones para que adelanten las investigaciones correspondientes y brinden las garantías de seguridad necesarias para que los periodistas puedan desarrollar libremente su labor periodística.

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En las últimas horas del miércoles 1 de agosto los periodistas Valentín Tezada y Jairo Calderón fueron asesinados en Cauca y Valle del Cauca. El periodismo del suroccidente del país perdió dos voces en una misma noche.

Valentín Tezada Rúa se desempeñaba como locutor en la emisora comunitaria Salvajina Estéreo, del municipio de Suárez, Cauca. Desde hace más de trece años, Tezada trabajaba como comunicador en el municipio. Harold Ambuila, director de Salvajina Estéreo, afirmó a la FLIP que el locutor trabajaba en programas musicales.

Jairo Calderón Plazas era el director de la revista digital Contacto. El medio es una guía comercial y cultural del municipio de Tuluá, Valle del Cauca. Años atrás había trabajado como camarógrafo en el canal de televisión local Tuluá Centro Televisión. Carlos Guillermo Palomino, presidente de la Asociación de Periodistas y Líderes de Opinión de Tuluá, informó a la FLIP que la revista Contacto había tenido una edición impresa pero que actualmente publicaba en línea.

Los dos comunicadores fueron asesinados en la noche del miércoles 1 de agosto en circunstancias que aún no son claras. Según la información publicada por medios nacionales, Tezada recibió una llamada y salió a encontrarse con una persona a quien las autoridades aún no identifican. En un  parque cercano, le dispararon con arma de fuego. Por su parte, según la información que brindó el Mayor Julio Fernando Mora, comandante de Policía de Tuluá, Jairo Calderón se desplazaba en una motocicleta con su esposa, cuando dos hombres que se movilizaban en motocicleta le dispararon. Jairo acababa de firmar un documento relacionado con el alquiler de la moto que conducía.

Los dos homicidios se presentaron en municipios que han sido golpeados por la violencia. Suárez está ubicado en el norte del departamento del Cauca, en una región con alta extracción artesanal de oro. Además, esta región ha sido escenario para el desarrollo de cultivos ilícitos administrados por actores ilegales. Por su parte, Tuluá  está ubicada en el centro del Valle del Cauca y durante años el delito con mayor impacto ha sido el asesinato. Según cifras publicadas por el diario El País, solo en junio de este año se registraron 8 asesinatos en Tuluá, lo que representa una disminución del 20% en comparación a junio del 2017.

Estos escenarios pueden implicar riesgos para el desarrollo periodístico, en especial, si se tiene en cuenta el actuar de los distintos actores ilegales que consolidan un ambiente extremadamente hostil para el ejercicio de la libertad de expresión. En estas regiones la seguridad de periodistas es aún más frágil que en el resto del país, especialmente si se tiene en cuenta que cualquier manifestación de opinión de temas de interés puede ponerlos en riesgo frente a los actores que delinquen en el territorio.

Por lo anterior, la FLIP considera que la Fiscalía General de la Nación debe incluir dentro de sus investigaciones la hipótesis de que estos crímenes podrían estar relacionados con el oficio. La FLIP presentará solicitudes formales a los fiscales en tal sentido.

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En la madrugada del lunes 5 de marzo, Eider Campo Hurtado, comunicador y guardia indígena nasa, recibió impactos de bala que acabaron con su vida. Según el Consejo Regional Indígena del Cauca -CRIC-, a la media noche, cuatro hombres armados ingresaron a la casa del cabildo indígena de Pioyá en Caldono, Cauca, y liberaron a tres hombres detenidos por la guardia indígena, acusados ser presuntos informantes del Ejército.

Después de esto, cuenta el CRIC, comenzó una persecución de la guardia con el fin de recapturar a los acusados. De acuerdo con el relato de un miembro de una comunidad indígena del norte del Cauca, los implicados se dirigieron a la parte alta de Caldono y allí los hombres dispararon indiscriminadamente, impactando así el cuerpo de Campo.

La Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas –CONCIP– manifestó que Eider Campo ejercía labores comunicativas en el colectivo de comunicación Pelsxhab Stereo del Resguardo de Pioyá.

La Fundación exhorta a la Fiscalía General de la Nación a que investigue los hechos para dar con los responsables de esta lamentable situación. Además, la FLIP invita a la Unidad Nacional de Protección a que evalúe la situación de seguridad de los comunicadores de la emisora a la que pertenecía Campo.

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La Fundación para la Libertad de Prensa -FLIP- rechaza los ataques de miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) en contra de las instalaciones de la emisora Renacer Kokonuko en el municipio de Puracé, Cauca.

El pasado viernes 3 de noviembre, a las 5:30 pm, agentes de la Policía Nacional y del ESMAD atacaron con piedras y gases lacrimógenos las instalaciones de la emisora indígena Renacer Kokonuko. Según Lucelida Quilindo, coordinadora de Renacer, los uniformados arremetieron contra las puertas, ventanas y el techo de las instalaciones. Los daños incluyen seis vidrios rotos y ocho tejas destruidas. Durante el ataque, que duró cerca de media hora, los dos comunicadores que se encontraban en la emisora tuvieron que protegerse y por unos minutos se vieron obligados a salir del aire.

Según información que conoció la FLIP, desde el medio día se desarrollaban confrontaciones entre la fuerza pública y comuneros en el predio de Aguas Tibias, donde el pasado 8 de octubre la comunicadora Efigenia Vásquez, fue asesinada. La emisora Renacer Kokonuko, además de la programación habitual, había estado compartiendo con sus oyentes el comunicado del cabildo en el que se convocaba a la comunidad a unirse a la manifestación. Los comuneros del resguardo reclaman la propiedad colectiva del predio Aguas Tibias, que actualmente está en poder de un privado.

No es la primera vez que el ESMAD ataca la emisora. En junio de este año, en una jornada de manifestaciones, agentes del ESMAD rodearon las instalaciones del medio e intentaron ingresar a la fuerza. Un mes después, también en el contexto de una protesta, la emisora se quedó sin energía eléctrica. Según los comunicadores y las autoridades, este corte fue ordenado por la Fuerza Pública para impedir el cubrimiento de la manifestación.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en su informe anual de 2015, determinó que “es crucial para garantizar de manera adecuada el derecho de protesta y a manifestarse públicamente que se facilite la tarea de los periodistas, camarógrafos y reporteros que se encuentren ejerciendo sus labores en estos contextos y que no sufran actos de fuerza arbitrarios por parte de los funcionarios policiales o estatales ni el secuestro de sus materiales de trabajo y registro, en todos sus soportes”.

La FLIP solicita a la Policía Nacional que investigue los hechos ocurridos el pasado 3 de noviembre y que suspenda a los responsables de ataque contra la prensa en el Cauca. Además, es necesario que los agentes asuman una actitud de respeto a la prensa, en especial en el contexto de la protesta social.

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Efigenia Vásquez was deadly hurt while exercising her right to freedom of expression as a journalist in Purace, Cauca (southern Colombia). The Foundation for Press Freedom (FLIP) considers the hypothesis that Vasquez’ death was due to a “multiple charge projectile” shot by an agent of the riot police ESMAD.

On October 8, the 31 years old journalist was covering and taking part of a protest held by members from the Kokonuko indigenous group. The protest was intended to claim communal property over an area in power of businessman Diego Angulo, owner of the touristic complex “Aguas Tibias”.

At 4 PM, the Kokonuko group blocked the entrance to “Aguas Tibias” where ESMAD officers were placed. ESMAD officers confronted the demonstrators, causing their retreat to the higher mountains. 40 natives, including Vasquez, were hurt, affirmed to FLIP Governor Isneldo Avirama.

From 18 to 20 October, FLIP representatives went to the Kokonuko area in Purace, Cauca. FLIP held conversations with members of the indigenous group present at the time of the events as well as with persons with close relationship to the query being developed by the Prosecutor’s office and with Vasquez’ family. FLIP queried about the facts and about the general conditions for freedom of expression of the Kokonuko group.

Cauca is a silenced zone. A significant part of the territory does not have any media producing local information. Among its 42 municipalities, 24 have no media, 16 have some local information and just two of them, Popayán and Santander de Quilichao, have a minimum amount of variety. Among the 75 media existing in Cauca, only 22 have informative or news centered programs.

Renacer Kokonuko 90.7 FM operates in this context of silence. It is the only media existing in Purace and it is located in a small house inside the indigenous area. It only counts with the minimal equipment required to broadcast. It’s broadcast power is 250 kw, which only allows it to cover 10 round kilometers. For this reason, around 40% of Purace’s people are not being able to access the station’s signal. The majority of the nine persons working at the station are peasants dedicated to farming as their main activity. They work on their free time as volunteers at Renacer.

Part of the station’s content are related to self-government. In its 15 years of existence, Renacer has built up enough capacity to inform about confrontations with authorities. “The indigenous council demands us to be present in order to gather evidences of what is going on”, says Emildre Avirama, who works at Renacer. Regarding these subjects, the radio station provides orientation to Purace’s people on how to act. “When confrontations arise, our colleagues say to us ¡Tell everyone that the community is needed in the place! Says Avirama.

On 13 June, the community was preparing a protest in order to demand the government to award property over the “Aguas Tibias” area. However, according to ex gobernor Fabio Avirama, at 5 am ESMAD surrounded the radio station and attempted to come into it. Journalist Jesus Melengue was there. “They wanted to shut down communications: damage the equipment in order to prevent broadcasting”. Melengue alerted the other members of the community, who reached the area. “The attack against our communicators was prevented hanks to the community’s bravery”, said Avirama to FLIP.

On 12 july, during a new wave of confrontations, electricity went out in Renacer Kokonuko for several hours. The latter impeded the communicators to inform about the protest. According to the communicators, there is no doubt that this was executed by the Police. “It is not appropriate to them that we spread reality”, says Emildre Hol Avirama.

On July, FLIP attempted, without response, to contact ESMAD in order to obtain their version on the facts. Last week, FLIP went to the police office in Popayan to inquire about these facts. Until now, no officer has acceded to talk to FLIP.

Two days after Vasquez’ death, a community member, whose name is reserved, was taking care of the station when a van and a motorcycle came. The journalist was asked to tell the name of the people working at Renacer. She demanded the persons to identify themselves and to explain their motives. The persons only insisted in demanding the communicators’ names. Since the journalist gave no response and did not open the door, the persons left claiming that they would return. Until now, they did not come back.

Since being a teenager, Efigenia was interested in communication. For that reason, starting at 17, she was invited to take part in capacity building events regarding self-communication and journalism. With the passing of time, Efigenia got to make part of the communications team at the Regional Indigenous Council of Cauca (CRIC) and to participate in Renacer Kokonuko. She contributed to the “Amanecer Indigena” and to the “minga” shows, dedicated to cultural subjects.

Efigenia took part of workshops held by the Deutsche Welle as well as in self-communication seminars in other parts of the country. She also was present in different international scenarios with indigenous journalists in Latin America.

Efigenia, when not cultivating strawberries, contributed to the radio station. However, since two years ago, she reduced her participation in Renacer. Her mother Ilda Astudillo says that Efigenia was in charge of her three sons since she got separated from her couple. Therefore, assisting to the radio station was hard.

The authorities still recognized Efigenia as a communicator and member of Renacer. According to Emildre Avirama, “her role in the radio station cannot be unrecognized”. Sitting in a plastic chair in her daughter’s house, Ilda Astudillo tells FLIP that “Efigenia was thinking on coming back to the radio station… but it wasn’t possible”.

On that Eighth of october Efigenia Vasquez went to the mobilization with her fellow community members in order to demand the communal property over the area belonging to Angulo. Emildre Avirama claims that Indigenous council ordered to cover the mobilization and its developments. Vasquez had the duty to contribute in documenting the facts: “she had the same task as us: to record” says Avirama.

FLIP had video confirmation that, around 4 pm and after the demonstrations started, ESMAD left “Aguas Tibias” and faced the community in an area inside indigenous territory.

Edward Avirama, coordinator of the Kokonuko indigenous guard, the demonstrators ran away in fear of the guns being used by ESMAD: “The community was throwing rocks from above the mountain and gunshots were heard”. Avirama tells that the situation escalated because the gunshots could come from firearms being used against the community.

Minutes after the gunshots were heard, Efigenia Vasquez fell to the ground: “that was the moment in which I asked for help to my colleague and we saw that she was badly hurt”, says Avirama. The guard members requested an ambulance to transfer the communicator to a medical center, but the vehicle never arrived. According to Avirama, the driver said that he was not allowed to enter the zone.

The emergency forced the community to look for a vehicle to transfer Vasquez to a health center. However, community members claim that the officers intimidated the driver: “ESMAD was located in part of the road and pointed the gun to discourage him from picking her”, says a native present the day of the facts.

A few hours after the confrontation, Efigenia Vasquez died while receiving treatment at San José de Popayán’s Hospital. According to forensics, her death was caused by the multiple wounds caused by the projectiles in her chest. Efigenia could have died due to pellets fired from a fire gun, such as a shotgun or to an shrapnel artifact’s explosion.

Two days after, Police Major General William Salamanca declared to Popayan media that the wounds received by Vásquez were not caused by ESMAD. “Pellet, artifacts and guns of this kind (unconventional) are not used by the Police”, said the Major General. “In my opinion, the indigenous are the ones to blame, those who came with her faces covered and using unconventional firearms are the ones who could have caused the journalist’s disease”, he concluded.

On 25 October, FLIP received a communication from the Colonel Pompy Arubal Pinzon Commander of Popayan´s Police. The communication reaffirmed the declarations given by General Salamanca and added that “The mentioned lady (Vásquez) was not undertaking communicative duties (...) au contraire, she had an active role in the different indigenous demonstrations”.

This version is not accepted by the indigenous authorities. “They have attacked us with ´recalzadas´”, says Edward Avirama referring to the multiple charge ammunition allegedly used by ESMAD. “The government can claim that they are just using gases, but we can affirm that they are making recalzadas”, says Avirama.

FLIP confirmed through sources close to the general prosecutor’s enquiry that there are three hypothesis for the case. First, Efigenia could have died due to a shrapnel explosive launched by either one of the parts in conflict. Second, Efigenia could have died due to a projectile coming from ESMAD. The third hypothesis points to Efigenia dying due to “friendly fire” when demonstrators unintentionally triggered an explosive and causing the deadly wounds.

FLIP had access to a one minute 20 video from the events. This material, part of the prosecutor’s enquiry, shows a general view of the confrontation until an explosion occurs. Afterwards, the camera focuses on a ESMAD member that points and shoots his grenade launcher towards an indigenous group. Efigenia was among those persons. The camera shows a person, apparently Efigenia, who is then aided by other natives.

The forensics report states that the anatomic trajectory of the wounds comes from the front to the back. This would help to conclude that the impact came from in front of her and that the projectile never came out of her body. Moreover, when Efigenia fell wounded, the Police was at approximately 56 meters from the natives. The autopsy showed that Efigenia’s wounds had no traces of gunpowder. This would show that there was more than one and a half meter of distance between the gun and the journalist’s body.

10 september 2015, when Flor Alba Nuñez was killed by gunmen in Pitalito Huila, was the last time in which a journalist was killed by reasons related to their journalistic work.

FLIP condemns the murder of Efigenia Vásquez while doing journalistic duties during the confrontations of October 8. This crime is also an attack against the Kokonuko’s freedom of expression and information.

FLIP encourages the General Prosecutor’s office to make a diligent enquiry to determine who caused Efigenia’s dead. Moreover, FLIP encourages that same office to determine if Efigenia’s killer acted following orders. FLIP also invites the Police and the indigenous authorities in Cauca to publicly condemn the use of nonconventional weapons by their members.

FLIP demands the Procurator to, based on FLIP statistics, establish monitoring measures and criteria based on attacks by ESMAD against the press. Such a duty should be done to seek an improvement of ESMAD use of force according to international standards.

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Background

ESMAD has been a repeated aggressor of the press, especially during public demonstrations. Throughout the year, FLIP has registered six cases in which ESMAD agents attacks and stigmatizes journalists. On August, during a mining strike in Northeast Antioquia, officers accused a journalist of revolting. Moreover, the officers attempted to take the journalist’s camera (http://bit.ly/2h6Gxxd). On 15 August, Alexei Castaño of Caracol Radio and Red+ Noticias was attacked with tear gas by members of ESMAD during protests at Doña Juana´s landfill (http://bit.ly/2zAVMVG). On mid-july, during confrontations between peasants and public forzes in Meta, Heliana Montoya from Red de Medios Alternativos – Agencia Colombiana de Prensa Popular (REMA-Acpp) was attacked and detained by riot police (http://bit.ly/2h7pE5v). On May,  Pedro Garcia of El Turbión was seriously injured due to a bullet impact during Nasa indigenous group demonstrations in Cauca (http://bit.ly/2yP4p22).

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La Fundación para la Libertad de Prensa -FLIP- condena y lamenta la muerte de la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo, quien falleció ayer después de enfrentamientos entre comuneros del Pueblo Kokonuko y agentes del ESMAD en Puracé, Cauca.

Vásquez Astudillo murió en el hospital San José de Popayán como consecuencia de heridas ocasionadas con armas de largo alcance, según dijeron autoridades indígenas del Cauca a la FLIP. Los enfrentamientos se dieron en el sector de Aguatibias, Puracé, en medio de un operativo de desalojo de tierras por parte de la Policía Nacional en reacción a las acciones de la Minga de Liberación de la Madre Tierra por parte de la Guardia Indígena del Pueblo Kokonuko.

La FLIP está verificando si Vásquez se encontraba realizando labores periodísticas durante los hechos. Efigenia Vásquez fue una comunicadora reconocida por su amplia trayectoria en medios de comunicación indígenas del Cauca. La FLIP resalta el trabajo de los medios indígenas y comunitarios en las regiones del país.

La Fundación exige a la Policía Nacional que investigue los hechos y a los agentes involucrados en el operativo. Así mismo, solicita a la Fiscalía General de la Nación que procese y sancione a quienes ordenaron accionar el arma de fuego que acabó con la vida de la comunicadora.  

Antecedentes:

La FLIP expresa su preocupación por las constantes agresiones durante las confrontaciones entre la comunidad y miembros de la Fuerza Pública en el contexto de manifestaciones sociales. La Fundación ha documentado varias agresiones en las que existen actos deliberados de la Fuerza Pública con el fin de censurar e impedir el registro de las protestas.  

El pasado 9 de mayo, Pedro García, colaborador del periódico El Turbión, y quien, según su familia, se encontraba tomando fotografías durante la Minga Comunitaria de Liberación de la madre Tierra, resultó gravemente herido por un impacto de bala en uno de sus glúteos.

Luego, el 12 de julio, en una jornada de enfrentamientos entre comuneros y policías, la emisora Renacer Kokonuko se quedó sin servicio de energía desde aproximadamente las 6 de la mañana. La empresa de energía no informó que estuvieran programados cortes eléctricos. Ese mismo día, periodistas de Caracol Televisión fueron agredidos con piedras durante el cubrimiento de la Minga en Puracé.

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