Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

Logo Flip

 
Sunday, 12 July 2015 12:25

Mario Prada Díaz, el periodista de Sabana de Torres

Por: Laura Puentes - Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)

El 2002 fue un año en el que la prensa sufrió duros golpes. Durante este año la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) registró once asesinatos a periodistas en Colombia. La presión nacional e internacional al gobierno de Álvaro Uribe no logró que se detuvieran los crímenes contra esta. Tristemente, uno de los municipios con mayor extensión de cultivos de palma africana, Sabana de Torres en Santander, vio como uno de sus periodistas hacía parte de las cifras del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) y que ponían a Colombia como el segundo país más peligroso del mundo para ejercer la labor periodística.

El 12 de julio de 2002 era viernes y en la vereda Los Pinos, a 25 minutos del casco urbano de Sabana de Torres, fue asesinado el periodista Mario Prada Díaz. Nadie sabe aún quien fue la persona que a tiros terminó con la vida de un periodista emprendedor, que buscó informar acerca de temas sociales y de desarrollo comunitario de un municipio que por años tuvo que presenciar las atrocidades de la guerra.

Prada había fundado y dirigido el periódico Horizonte Sabanero. Tenía tanta audiencia que llegó a circular en Barrancabermeja, Puerto Wilches y San Alberto, en el Cesar. También era conocido por haber sido secretario del Concejo Municipal, representando a la Unión Patriótica y, como en otras regiones del país, cargó con el estigma de ser aliado de la guerrilla.

Oriundo de Barrancabermeja, se había consagrado con la labor periodística en una época donde los militares, la guerrilla y los paramilitares se disputaban el poder asesinando a todo aquel que se interpusiera en su camino. En un año donde murieron once periodistas, el ejercicio de informar era visto como una labor de héroes. Pocos se atrevían a denunciar y los que lo hacían eran perseguidos, amenazados, secuestrados o asesinados.

Las desgracias de su pueblo, según Prada, eran culpa de los gamonales que habían manejado a su antojo la administración pública. Esto lo retrató en su última editorial.

Fiel creedor de la ética periodística, Prada Díaz nunca se dejó tentar por la corrupción, por lo que en ocasiones se enfocó en denunciar los malos manejos del dinero por parte del gobierno municipal. Allí, en un pueblo inmerso en la zona conflictiva del Magdalena Medio, el periodista de Horizonte Sabanero se comprometió con su labor de informar y nunca se acobardó ante los que creían que la ética era un simple concepto teórico.

El 11 de julio de 2002 fue la última vez que Prada estuvo en su oficina. Nadie lo volvió a ver, hasta que el siguiente día encontraron su cuerpo tirado en una carretera cerca a su pueblo. Tenía varios impactos de bala en su cabeza y era el segundo asesinato de periodistas en menos de un mes. El pueblo de Sabana de Torres lo lloró, porque sentían que se había callado una voz que los representaba.

Ninguna investigación ha servido para identificar a los responsables de su muerte. Si bien el proceso no se ha cerrado, la incapacidad de la justicia para individualizar a los responsables hizo que la investigación quedara suspendida el 25 de julio de 2003. 

Como muchos otros casos en Colombia, el asesinato de Mario Prada Díaz sigue en la impunidad. Después de trece años no hay ningún avance significativo que le permita a Sabana de Torres saber qué fue lo que sucedió con el periodista. Los cerca de 15 mil habitantes de este municipio de Santander se quedaron sin la información mensual que encontraban en Horizonte Sabanero, también conocido como Horizonte de Magdalena Medio. El medio se acabó y dejó de circular, pero quedó en el recuerdo de sus lectores como un periódico que se preocupaba por el desarrollo social de uno de los tantos pueblos que sufrió las injusticias de la guerra y la corrupción.

Mario Prada Díaz es recordado como un periodista comprometido con su labor y que hasta sus últimos días nunca se doblegó ante las personas que en Colombia han querido silenciar a la prensa.